sábado, 4 de marzo de 2017

Rosa Maria Paya en Centro America por Cuba Libre

Rosa María Payá: “El sistema continuará siendo represivo mientras los cubanos no tengan el derecho a participar”

http://www.elsalvador.com/articulo/nacional/rosa-maria-paya-sistema-continuara-siendo-represivo-mientras-los-cubanos-tengan-derecho-participar-142787

La activista cubana e hija del reconocido opositor Oswaldo Payá, conversó con El Diario de Hoy sobre su lucha por una Cuba en libertad y las esperanzas que hay puestas en la sociedad civil de su país. 

Rosa Mar'a Paya.


Con tan solo 28 años, la vida de Rosa María Payá ha tenido giros inesperados que la colocan como una de las figuras más prominentes de la sociedad civil cubana crítica del gobierno. Hace cuatro años y siete meses, su padre, el conocido opositor Oswaldo Payá, falleció tras un misterioso accidente el cual, ella asegura, fue causado por agentes de la inteligencia del Estado.

Desde ese momento, Rosa María ha continuado la lucha de su padre por una Cuba en paz y donde se pueda elegir. Esta trayectoria la llevó a exponer su caso en el Foro Universitario de la Libertad (College Freedom Forum), coorganizado entre la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala y la Human Rights Foundation.

En este, Payá -quien también preside una Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia - compartió escenario con otros jóvenes que han sido víctimas de persecución por su activismo y protestar el poder sin límites de sus estados. Jamila Raqqib, refugiada afgana en EE. UU.; Abdalaziz Alhamza, periodista sirio; Omar Sharif Jr., activista de derechos LGBTI; Anastasia Lin, modelo China-canadiense que expone la situación del país asiático; y Yulia Marushevska, activista anticorrupción de Ucrania expusieron sus casos.

El Diario de Hoy conversó con Payá sobre la Cuba que ella ha visto y la que aspira a construir. Esto fue lo que ella compartió:


Desde que muere Fidel Castro, ¿qué está pasando en Cuba?

Lo mismo básicamente. Las estructuras de poder están en crisis desde hace años y la desaparición física de Fidel ha venido a agravar esa crisis. Pero eso no significa que empezó un proceso de transición o de una apertura real. Sí significa que los mecanismos de represión de la seguridad del Estado están más nerviosos y más agresivos. Siendo así, este es un momento de peligro para la oposición  y para el movimiento democrático cubano. Es también un momento de mucha vulnerabilidad para el régimen y por tanto, hay una oportunidad mayor de lograr un proceso transitorio con la presión interna y con el apoyo de la comunidad internacional dirigidos en la senda correcta.


En el mundo se vende una historia de una Cuba que está cambiando, que está acercándose a Estados Unidos, que es más amigable. ¿Es esto real o es un mito?

Lo que acaba de pasar la semana anterior es bastante elocuente en sí mismo, algo tan inofensivo como es la entrega de un premio que la sociedad civil independiente cubana y la sociedad civil latinoamericana entregaban nada menos que al secretario general de la OEA, a expresidentes y a exministros y que estos fueran agredidos, groseramente tratados y declarados inadmisibles en un momento en el que supuestamente el régimen se está abriendo es bastante elocuente.
Más allá de los hechos hay que hablar de la realidad de los cubanos día con día. Esta realidad no pasa por los derechos, no pasa por un cambio real en el cual necesariamente haya participación de la ciudadanía. Los cubanos tienen que poder participar del proceso de cambio de su país, tienen que poder decidir por sí mismos el futuro de su nación, algo que no han hecho en más de seis décadas. Mientras ese factor no esté, no se puede hablar de una transición real. Cambios hay algunos, pero no de manera sustantiva. No hay grandes porciones de los cubanos que acceden a los derechos o mejoran económicamente. Hay unos pocos miles que tienen negocios en cuenta propia, pero muchos están vinculados al régimen y han mejorado su estatus, pero siempre en una posición de mucha vulnerabilidad porque tener un negocio depende del gobierno cubano, y no de pagar los impuestos sino de una sumisión al régimen.
No hay cambios reales hacia una transición democrática o en el acceso de libertades para todos los cubanos. Puede haber algunas reformas, puede haber algunas modificaciones pero no todas van hacia la democracia y hay muchas alternativas a lo que tenemos hoy. No solo el régimen castrista comunista puede existir. Puede haber por ejemplo un estado corporativo militar castrista todavía, dentro de la dinastía y seguir siendo un régimen opresor que no permite garantías fundamentales y ese es hasta ahora el plan del régimen, mas no el de la ciudadanía.


¿Este plan del régimen pasa por entender que el autoritarismo puede acabarse?

Aquí se trata de un grupo de generales dispuestos a hacer todo lo necesario para mantener todo el poder y todos los recursos. En los sesentas eso era declarar el carácter comunista de la revolución y en el siglo XXI es comenzar a hablar con el presidente Obama o hacer un concierto de los Rolling Stone en La Habana. Nada de eso significa cambio real para Cuba. El sistema continuará siendo represivo en tanto los cubanos no tengan el derecho a participar y ese no es el plan del gobierno porque saben que cuando los cubanos tengan voz, su poder absoluto está en riesgo y por eso es tan importante el apoyo de la comunidad internacional, porque estamos hablando de un régimen criminal dispuesto a perseguir, callar y hasta asesinar a quienes se pongan enfrente, como le ocurrió a mi padre hace cinco años.


Recientemente estuviste en Cuba y pediste reabrir el caso de la muerte de tu padre porque consideraste que ha sido manipulado. ¿Por qué le temería el régimen a la verdad?

Ellos temen ser expuestos en su realidad de criminales. El régimen y sus agentes de la seguridad del Estado asesinaron a mi padre y a Harold Cepero hace cuatro años y siete meses. Con lo cual, un juicio efectivo en tribunales internacionales significa una condena por un crimen de lesa humanidad por parte de los dirigentes actuales del sistema de gobierno. Eso por supuesto significa poner en riesgo su poder y el estado de las cosas. Es fundamental que algo como esto ocurra no solo porque es lo justo y porque es lo que los cubanos y cualquier ser humano merecen, el reconocimiento de la verdad y la justicia, sino también porque es urgente limitar la impunidad del régimen.


¿Ves posible que alguien del régimen llegue a enfrentar la justicia?

No creo que sea imposible pero requiere de un grado de honestidad de la comunidad internacional y de coraje que hasta ahora no hemos visto ni en las democracias del mundo ni en los organismos internacionales.


¿Por qué crees que la comunidad internacional parece tenerle miedo al régimen de Cuba?

Porque el aparato de inteligencia del gobierno cubano es desmesuradamente efectivo y lleva trabajando en el mundo entero y especialmente en América Latina más de 50 años. La influencia del régimen y el castrismo ha sido gigante, desde la creación del Foro de Sao Paulo hasta la instalación del chavismo y con el petróleo venezolano la exportación del modelo del socialismo del siglo XXI, creado e incubado en La Habana.


Hay una batalla que el castrismo ha hecho bien: generar una narrativa de reivindicación de sectores desprotegidos. ¿Hubo alguna vez ideología allí o es autoritarismo puro?

Siempre ha sido un régimen totalitario como cualquier otro. Ha sido más eficiente a la hora de vender su narrativa, como lo dijiste. Yo me pregunto, ¿y si Pinochet se hubiera declarado antiimperialista, cómo pensaría el resto de América Latina de su sangrienta dictadura? En Cuba estamos hablando de un régimen que ha acabado con la vida de tres o cuatro veces más personas que el de Pinochet. Y eso que hacer comparaciones en ese sentido es odioso. La vida de un solo ser humano vale tanto como la de muchos.  Pero en prácticas violentas están en igualdad de condiciones con otros regímenes pero no son vistos de la misma manera gracias a la narrativa que el régimen ha sido capaz de imponer. Pero eso no significa que los generales en el poder en Cuba hayan sido genuinamente identificados con una ideología. Esto se trata de mantener poder, recursos e influencia en el mundo.


¿Cómo viven estos generales?

Como millonarios capitalistas.


Por un lado hay una narrativa sobre el régimen, pero ¿qué hay de la versión de que la oposición es imperialista, proyanqui y de extrema derecha?

No tiene ni sentido planteárselo porque el escenario cubano no es político. Hace 65 años no hay elecciones libres, justas y plurales. En la ciudadanía cubana está por definirse si los cubanos son más de derechas, de izquierdas o de centro. De hecho la lucha de la oposición es de acceso a los derechos y llegar al escenario donde puedan exponerse los diferentes proyectos de gobiernos y que compitan en un terreno democrático. Eso no ha pasado en mi país hace más de seis décadas. Eso es lo que el mundo debe mirar más allá de los prismas ideológicos que el régimen quiera poner. Estamos hablando de humanos oprimidos que quieren salir de esa situación. Es injusto y casi racista con el pueblo ponerle una condición a la libertad, sea cual sea y mucho menos si es ideológica.


En el tema de sociedad civil, ¿hay esperanza en la articulación de movimientos en la actualidad?

Totalmente, y yo creo que la manera en la que el régimen ha respondido a la propuesta de Cuba Decide es elocuente. La manera en la que le hablaron al secretario Almagro de Cuba Decide y cómo han reprimido a los promotores y tratado de pervertir el movimiento es elocuente. La campaña por la creación de un plebiscito va al corazón del problema, pone a la ciudadanía al centro de la solución y le devuelve la soberanía al que la debe tener, el ciudadano. El plebiscito logra varios objetivos. El primero es el inicio de una transición porque si los cubanos pueden decidir, se rompe el totalitarismo y ya no hay un solo grupo decidiendo por todos los cubanos todo el tiempo. El segundo es darle legitimidad a quien nos gobierne y al proceso. Así se democratiza el país con el concurso de toda la ciudadanía.


¿Cómo va el proyecto de Cuba Decide y qué apoyos tiene?

Estamos inspirados porque hemos encontrado receptividad de la ciudadanía y de muchas organizaciones de sociedad civil como el Encuentro Nacional Cubano que reúne alrededor de 65 organizaciones de oposición y tiene como uno de sus acuerdos trabajar por el plebiscito. Al mismo tiempo, no es un proyecto de la oposición, sino una iniciativa ciudadana y entre los coordinadores principales hay líderes que simplemente no pertenecen a ninguna organización de oposición y solo vienen de la ciudadanía y están dispuestos a arriesgarse por una campaña que no es en contra del régimen, sino a favor de todos los cubanos.


Al darse una transición en el poder, ¿qué buscan estos movimientos para quienes gobiernan actualmente?

Hay una entidad llamada justicia transicional que debe funcionar en paralelo a una transición, con organismos dedicados exclusivamente a encontrar la justicia y la verdad para todos los cubanos. Este proceso es tan importante como la transición misma y este proceso es una parte fundamental del camino hacia la democracia en nuestro país. Yo no defino dónde terminará Raúl Castro, sino un sistema de justicia legítimo con debido proceso para todos los cubanos y eso debe empezar desde el día uno.


Cuando se reconstruye ese sistema, además de lo económico y lo político viene el tejido social. ¿Cómo volver a unir a los cubanos que el régimen volvió enemigos?

Mi papá decía que a los cubanos hay que darles terapia porque el totalitarismo daña a la persona en muchos niveles y no es tan absurdo comparar el daño en el tejido social cubano con una patología. Muchos lo llaman un daño antropológico en Cuba y es real. Por supuesto que junto a la justicia transicional vendrán esfuerzos dedicados a educar en democracia. Yo realmente creo que la mejor terapia es el ejercicio de los derechos. Nadie tiene que enseñar a los cubanos a ser libres. Ser libre se aprende precisamente siendo libre y eso puede pasar mañana en Cuba y habrá 11 millones de personas libres, luchando por sus vidas y construyendo un país maravilloso con la creatividad, el talento y el ingenio de cada cubano.

Rosa Maria Paya 1, Revolucion Cubana 0



La Habana, 28 de Febrero de 2017

Sr. Luis Leonardo Almagro Lemes
Secretario General de la Organización de Estados Americanos.

Estimado Sr. Luis Almagro,

Es con gratitud y admiración que le escribo en respuesta a su carta del pasado 22 de febrero. Hoy mi papá, Oswaldo Payá debió cumplir 65 años, celebramos su vida, porque es evidente que quienes la terminaron no pudieron dar fin a su legado. Me apenan las agresiones que el Ministerio de Relaciones Exteriores del régimen profirió contra su persona y contra todos nuestros distinguidos invitados extranjeros y nacionales.

El tono y los argumentos alzados para negarle la entrada al país y criticar su postura son aberrantes y dan cuenta del carácter totalitario del sistema imperante en la Isla. Se ha puesto en evidencia como el gobierno que hay en Cuba:

  1.  Se sorprende de que sus ciudadanos actúen libremente e intercambien de manera independiente con la comunidad internacional
  2. Practica la intolerancia al negar la visa al Secretario General de la Organización de Estados Americanos y catalogar de anticubana cualquier acción alternativa o independiente realizada por cubanos
  3. Considera “una provocación inaceptable” el ejercicio de la libertad de expresión y reunión de la sociedad civil.
  4. Pretende que solo existe o es legítimo lo que es reconocido oficialmente por el régimen, pero en 58 años no se ha sometido ni ha permitido la realización de elecciones libres, justas y plurales.
  5. Acusa a los promotores de la campaña Cuba Decide, que persigue garantizar la participación ciudadana, de “socavar el sistema electoral” vigente. Sistema que no permite la libre elección y regula la existencia de un único candidato para cada escaño en las asambleas provinciales y la nacional.

Todo lo anterior no es solo ridículo y represivo es esencialmente esquizofrénico. Como esquizofrénica es la declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores que entre otros delirios responsabiliza a la OEA y a media decena más de respetables organizaciones, que ni tan siquiera invitamos al evento, de actuar “en connivencia” para la realización de la ceremonia. Sin embargo, no menciona a los verdaderos responsables, los jóvenes que desde 20 países en América Latina hemos decidido honrar la memoria y el legado liberador de Oswaldo Payá, apoyar el derecho a decidir del pueblo cubano y congratular la labor de usted y de Don Patricio Aylwin con el premio “Libertad y Vida”. Esperamos una respuesta de condena a las agresiones del gobierno cubano por parte de los estados miembros de la OEA y de solidaridad con los afectados dentro y fuera de la Isla. Pues esta es una de las limitadas maneras en las que la comunidad internacional puede ayudar a frenar la impunidad de los cuerpos represivos del grupo de generales en el poder en Cuba y proteger en alguna medida a los demócratas cubanos.

El Ministerio de Exteriores se atreve a proclamar un supuesto fracaso porque debimos colocar los premios sobre sus sillas vacías durante la ceremonia y ante una audiencia firme pero diezmada por la acción de la seguridad del estado. Mas, fracasado, está  un sistema que se impuso por la violencia y la mentira y se ha mantenido a través del miedo y la represión. Fracaso, es haber hundido a todo un pueblo en la miseria y la desesperación y forzarlo a simular aprobación en el proceso. Fracasó una revolución que convirtió a una sociedad imperfecta y próspera y construida por emigrantes, en una población en estampida que decrece a golpe de abortos y despedidas. Un país donde los niños quieren ser extranjeros y los jóvenes vivir en el extranjero. Donde hace tiempo agonizan los sistemas de salud y educación porque un médico no gana lo necesario para vivir y la mayoría de los nuevos instructores son formados en cursos emergentes durante unos pocos meses porque los maestros están en extinción. Donde la alegría caribeña es una mueca en el rostro de una anciana pobrísima con un habano folclórico entre los labios a cambio de las migajas en dólares de cualquier turista. Fracaso, es expulsar, encarcelar o ejecutar extrajudicialmente a los mejores de entre los hijos de esta tierra, como hicieron con mi padre hace casi 5 años. Fracaso, es no tener el coraje de darnos a los cubanos libres unos minutos en televisión nacional después de que el oficialismo lleve seis décadas hablando solo a través de absolutamente todos los medios de difusión. Fracaso, es tener miedo, hasta de mencionarnos públicamente.  

En ese eufemismo siniestro pasa sus últimos días una revolución que no tiene nada que ofrecer, pero que convirtió a sus comandantes, responsables por miles de fusilamientos arbitrarios, en ídolos de las juventudes progresistas del mundo. Por mucho tiempo el engaño parecía funcionar y un idilio hipócrita eclipsó la realidad de opresión que han vivido los cubanos, pero gestos solidarios y coherentes como el suyo acercan al mundo a la realidad cubana y renuevan la esperanza de un pueblo que lleva muchos años luchando solo. Muchas gracias.

Los promotores de Cuba Decide, como usted acota, reclamamos mecanismos de democracia directa que son esenciales para la expresión de los pueblos. No renunciaremos a usar las herramientas de la democracia para lograr los cambios radicales que nuestro país necesita de manera pacífica e institucional. Como usted conoce, Cuba Decide es una campaña por la realización de un plebiscito que permita a los cubanos comenzar un proceso de transición real del sistema de partido único comunista perpetuado arbitrariamente en la constitución actual a un sistema plural donde estén garantizados “todos los derechos para todos los cubanos”.  Esperamos contar con la OEA en nuestro justo reclamo de participación para el pueblo a través del plebiscito, no porque esperemos que tome posición en contra del régimen sino porque aspiramos a que las voces de las democracias y las instituciones democráticas del mundo se alcen responsablemente en favor del derecho a elegir del pueblo cubano.

Proponemos y tenemos concebido un proceso de transición inclusivo que siente las bases para que el “alcance de los máximos niveles de desarrollo y bienestar social” sean fruto del trabajo y la creatividad de todos los ciudadanos a partir del libre ejercicio de todos los derechos. Estamos convencidos de que Cuba puede ser el ejemplo de transición exitosa que el mundo necesita y con ello erradicar la injerencia nociva que el régimen cubano practica en el resto de la región. Los cubanos estamos deseosos de ser parte del concurso de los pueblos del mundo y de retornar al sistema interamericano.

Desde la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia renovamos nuestro compromiso de trabajo conjunto. Nos sentimos honrados con el acuerdo de cooperación establecido con la OEA.

Es para mí un inmenso honor felicitarlo, aunque sea en la distancia, por la merecida obtención del premio Oswaldo Payá, Libertad y Vida.

Reciba desde La Habana el abrazo fraterno de todos los que apreciamos su coraje, junto a las muestras de mi más alta estima y consideración.

Posdata:
Con pesar le informo que los servicios migratorios, la cancillería y la seguridad del estado del régimen, no solo negaron la entrada al país a usted, a la exministra chilena Sra. Mariana Aylwin y al Sr Felipe Calderón, ex presidente de México; también secuestraron a su llegada al aeropuerto y retornaron a su país de origen al Sr. Francisco Rojas Toledo, político y activista mexicano, a Juan Carlos Vargas, chileno miembro del directorio ejecutivo de nuestra Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, al embajador checo, Sr. Martin Palous y a su asistente Vaclav Mali; mientras capturaron en la calle y tuvieron secuestrados hasta su deportación a los cineastas colombianos Juan Camilo Cruz y María Francisca Corredor y al Dr. Tomislav Lendo director de la Fundación Desarrollo Humano Sustentable. En adición, detuvieron arbitrariamente a varios periodistas y opositores cubanos mientras impedían que otros representantes de la sociedad civil llegaran al lugar de la ceremonia. Las cifras exactas aun no las tenemos pues nos hemos visto imposibilitados de comunicarnos con muchos de ellos. Es práctica habitual de los cuerpos represivos cortar nuestras comunicaciones, hace al menos cuatro días que mi celular no tiene servicio. En cuanto nos sea posible le enviaremos un informe a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con los nombres y los casos de todos los afectados.






Cuba Decide | 801 Monterey Street, Suite 204, Coral Gables, FL 33134

jueves, 2 de marzo de 2017

PINGA, POLITICA Y PIEL



PINGA, POLÍTICA Y PIEL
Orlando Luis Pardo Lazo


El fin de la caricatura está cerca cuando un caricaturista ya no puede caricaturizar. Por eso, en la Cuba de Castro, la caricatura fue el primero de los géneros en ser censurado. Por eso todos los comunistas del mundo puntualmente han desterrado (o enterrado) a sus caricaturistas. Por eso la caricatura es el género por excelencia contra las dictaduras de derecha y las academias de izquierda, valga la redundancia. Porque el kitsch político no resiste reír. Ni tampoco puede darse el lujo de que un solo individuo se ría de él, ni siquiera dentro de él. Porque quien ríe deja de ser rehén del Estado y de Dios. Quien ríe ya lleva en su alma la resistencia del Diablo, ese gran descojonador de tiranías totalitarias, con o sin propiedad privada.

La caricatura es de por sí es un género violentísimo, barbárico y cruel. Racista y bien. Xenofóbico y bien. Antirreligioso y bien. Sexista y bien. Discriminante y bien. La caricatura, pésele al apóstol que le pese, es ese látigo que no porta cascabeles ni cojones en la punta, sino cascarrabias, cascarretóricas, cascarrevoluciones.

Por eso precisamente es una caricatura: porque, en tanto catarsis, caricaturiza. Por eso es por excelencia un género tan contrahecho y contrarrevolucionario (que aquí es lo opuesto de reaccionario): porque la caricatura es un delirio deforme que deforma las mentes al despertarlas, que expone nuestros mojones materiales y mentales in extremis, que no perdona ni espera nada de nadie, y que no posee ese don exclusivo de los dictadores que es la piedad (recordemos aquí que sólo la dictadura es sincera en Cuba: sólo los déspotas son fuente y referencia de una vida en la verdad, donde se le propina equitativamente la dosis puntual de patadas por el culo al resto de nuestra sociedad, mientras nosotros especulamos solemnemente sobre cualquier otro tema).

En el caso de la Cuba de Castro, comentar sobre las caricaturas es una cuestión obscena. Y, aún peor, es penoso que se hable de una caricatura hecha por uno de los cientos de miles de desaparecidos cubanos, y que a ninguno de nosotros le convenga mencionar este delicado detalle: ¡se trata de la obra de un desaparecido cubano, coño! ¡coño, si es que estamos ante el testamento de un caricaturista cubano que tira sus piedras desde el exilio porque, pase lo que pase, tendrá que morirse sin volver a pisar su país, sin pasaporte ni demás derechos elementales, porque así se lo prohíbe a pinga y cojones un Partido Comunista en el poder desde hace más de medio siglo (un partido monopólico donde blancos y negros se funden en una sola masa amorfa de melanina para mentecatos)!

¿No hay compasión para nuestro compatriota paria por pintar con colorcitos digitales? ¿No se le puede considerar como un traumatizado de guerra, un veterano que perdió la perspectiva en esta guerra incivil de la Plaza de la Revolución en contra el pueblo cubano? Y, en definitiva, ¿cuál era el tema de su caricatura en conflicto, que el régimen de Raúl Castro asesinó a Oswaldo Payá en 2012 y que ahora igual asesina en vida a su hija Rosa María Payá (y a millones de exiliados que no pueden residir permanentemente en Cuba, ni aunque metan sus nucas bananeras en el cepo zoocrático de los Castros? 

Nooo, qué va: ¡ese nunca podría ser el tema, compañeros y compañeras! El tema de los comentaristas es la misma comemierduría de la corrección cómplice de incontables crímenes: el tema tópico es que ¡ay!, es que ahí hay dos muñequitos negros cuyas pingas bien paradas (prostituidas y bien) hacen las delicias de dos muñequitas blancas (idiotas ideológicas y bien), bajo la égida álgida del Ché Guevara y la Cuba del cambio fraude hacia un castrismo sin Castros o aún peor: con Castricos de segunda, tercera y cuarta generación (shshsh, silencio en las almas, mamis y papis, que de eso no se habla).

La hipocresía de nuestra nación debería darnos asco y apatía. Pero, ¿saben qué? Eso es precisamente lo que la dictadura cubana quiere de nosotros hoy. Una dictadura también desaparecida, por cierto, pues muy pocos en el mundo se atreven a llamarla descarnada y descaradamente así: dictadura descarnada y descarada y bien.

Así que, más que asco y apatía, los cubanos libres debemos reaccionar con compasión: pobres, pobrecitos los cubanos que se creen comentaristas culturales mientras la tiranía les ha arruinado la vida, y encima ellos aplauden desde una feria de las maravillas en La Habana, una editorial o galería europea, o una cátedra en alguna cualquiera de las mediocriversidades norteamericanas. Pobres, pobrecitos los cubanos que debaten con tantas ínfulas de justicia, a la par que paladean perversamente la injusticia mayor. Y, ¿saben qué? Ni siquiera parece importarles. Por eso una vez más debemos ser compasivos con ellos: porque son víctimas; porque cuando el castrismo colapse, ellos resucitarán como paladines de la libertad (mientras miles de oswaldopayás seguirán muertos en nuestra desmemoria).

Y es que lo negro del pueblo cubano no está ni remotamente en la piel (ese sería un tema de estadísticas etnográficas y otras tonterías de Microsoft Excel). Y es que lo negro del pueblo cubano no está en sus reverendas pingas que a toda hora sueltan el chorrazo energúmeno del esclavo, sea ante su viejo amo nacional o ante nuestras nuevas matronas internacionales (desde Irán hasta la Casa Blanca). Y es que lo negro del pueblo cubano es oscurantismo ignorante de bembitas desbocadas y lenguas muy largas, pero con las que cada cual se cuida muy bien de desbocarse o deslenguarse, por lo que nunca dicen ni media sílaba indebida de cara (ni de espalda) al poder. Por favor. Si es que lo negro del pueblo cubano reside en su insultante incapacidad de reírse en público. Lo negro del pueblo cubano es comportarse caricaturescamente como carne de carnaval, mientras corremos casi cariñosamente para convertirnos en carne de cañón de un castrismo que nos clava con su único color criminal. Por favor.
 
Esa es la condición siniestra de los cubanos, que es la condición siniestramente invisibilizada del socialismo cubano, que es de lo que ahora deberíamos estar todos hablando. Y disparatando. Y disparando.

Esa es la condición que entre pinga, política y piel, ha caricaturizado con su pincel un caricaturista cubano sin Cuba. Violentísimo, sí. Barbárico y cruel, sí. Racista y bien. Xenofóbico y bien. Antirreligioso y bien. Sexista y bien. Discriminante y bien. Porque a los apestados, pésele al apóstol que le pese, no nos queda sino un lenguaje al límite, sin cascabeles ni cojones en la punta apestada (al punto de lo apestoso) de nuestras pieles, políticas, pingas.